miércoles, 10 de octubre de 2012

Nueve años, nine years


(Lo primero anunciar que a partir de hoy, inspirada por el blog de una amiga, Euglena ocasional va a ser un blog bilingüe. First I want to announce that from today, inspired by a friend’s blog Euglena ocasional is going to be a bilingual blog).

Nueve años
Si, hoy hace nueve años que estamos juntos y aunque suene a topicazo, parece que fue ayer. Pero luego me pongo a echar cuentas de todo lo que hemos vivido juntos y si me salen las cuentas. Hemos pasado dos lecturas de tesis (afortunadamente una de cada uno), dos búsquedas de empleo titánicas haciendo malabares para conseguir mantenernos juntos, hemos vivido en tres países y hemos disfrutado numerosos viajes. Hemos hecho amigos y también hemos compartido nuestros viejos amigos. Hemos madurado, nos han salido algunas canas y alguna que otra arruga y también hemos cogido unos kilitos fruto del deleite gastronómico. Hemos discutido, nos hemos reconciliado, hemos visto incontables películas y series acurrucados en el sofá. Y no, no se me va a olvidar nuestro mayor logro como pareja, hemos tenido una hija maravillosa. Así que hemos trasnochado juntos, nos hemos pringado de sustancias varias hasta los codos con una sonrisa en la cara y hemos disfrutado de una nueva forma de vivir la vida, ahora en trío.
Y por todo esto me siento muy feliz, por haber vivido tanto a tu lado y por saber que aún nos quedan infinidad de cosas por vivir, juntos. Feliz aniversario.

Nine years
Yes, today we have been nine years together and although it sound like a cliché, it looks like it was yesterday. But then I reckon everything we have lived together and I realize it is just right. We have defended two thesis (luckily one of each), we did two gigantic job searches balancing acts to manage staying together, we have lived in three countries and enjoyed numerous trips. We have made friends and we have shared our old friends. We became more mature, we growth some grey hairs and we put on some weight due to gastronomic delight. We have argued, we made up, we have watched innumerable movies and telly shows cuddling in the sofa. And no, I am not forgetting our best achievement as a couple we had a marvellous daughter. So we have spend late nights together, we have been covered up to the elbows by various substances yet with a smile in our face, and we have enjoyed a new way of living, now as a threesome.
And because of all these I feel very happy, because I have lived so much with you and because I know that we still have plenty of things to live together. Happy anniversary. 


sábado, 11 de agosto de 2012

Mermelada de moras


Hoy, sábado, uno de esos estupendos en los que la niña se levanta tarde (8 am, y aclaro para los no padres que si, es tarde) y una llega hasta pasado el mediodía empijamada. Para mas gozo, hace sol, así que por la mañana decidí salir al patio, empijamada y armada con un tarrito de cristal para con premeditación y alevosía apropiarme de cuanta mora madura encontré en la zarzamora del vecino, que se cuela tras nuestro muro. Tras dos tarritos llenos me di por satisfecha :-)



Mientras recogía las moras me acordaba una barbaridad de mis primos, de Zamora, de la finca de una de mis tías y de La Fuente (como si solo hubiera una) donde bajábamos a coger moras muchas tardes de verano, durante muchos veranos. Creo que solo dejamos de bajar cuando unas arañotas como puños, negras y amarillas invadieron nuestras preciadas zarzamoras convirtiendo la recolección de las bayas en una labor harto peligrosa. Tras la colecta las lavábamos en La Fuente, a veces abriéndonos hueco entre las ovejas que se refrescaban el gaznate en el abrevadero de piedra. Y una vez lavadas, banquete, porque sabíamos que al volver a la finca los adultos darían buena cuenta de aquellas que no nos hubiéramos comido.

Esta vez, sin familia cerca para compartirlas me he encontrado con unos trescientos cincuenta gramos de moras, algunas gordas como ciruelas, para un marido al que no le motivan en exceso, una niña que las puede convertir en “acuarelas” contra la pared y una servidora. Con semejante perspectiva acudí a San Google y me iluminó con su sabiduría enseñándome el camino hacia la salvación, la mermelada de mora. 


 Y así fue como lo hice: A mis 350 gramos de moras (menos 4 que osada decidí reservar para el disfrute de la benjamina) lavadas y en un cacito les añadí 125 gramos pasaditos (150 en realidad) de azúcar. Tras machacarlas con un machacador (obvio ¿verdad?) las puse al fuego y les añadí un par de rodajitas de limón, por aquello de que no quedara aquello extremadísimamente dulce, y lo llevé a ebullición. 

A partir de ahí mucho revolver y mirar la consistencia y poco más. Cuando sentí que aquello tenía suficiente viscosidad apagué el fuego y lo metí en su tarrito de cristal otra vez, pero esta vez en forma de apetitosa jalea con trocitos. 


Unas horas después, en una merienda tempranera (porque no me aguantaba las ganas de probarla) y aún empijamada, coroné una rebanada de pan con mantequilla con mi mermelada y comprobé que  ….. ¡me ha quedado de muerte!



pd: las cuatro moras reservadas para la peque fueron devoradas en cuestión de segundos y sin daños colaterales.
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lunes, 25 de junio de 2012

Adios George

Viajar a las islas Galápagos en el 2004 no fue solo viajar, fue cumplir un sueño y realizarme como bióloga. Encontrarme en esas islas y sentir en mis huesos que solo unos cientos de años antes se fraguaba en la mente del gran Darwin la teoría sobre la evolución me ponía los pelos como escarpias.

Y aunque su Teoría sobre el origen de las especies no fue escrito allí sino en Inglaterra mas de 20 años después de volver de su viaje (ríete tu de la velocidad de publicación de aquella época :-)) me pareció de un simbolismo especial comprarme un volumen allí, en la estación de investigación que lleva su nombre dentro del Parque Nacional Galápagos.

En cualquier caso hoy escribo esta entrada para rendirle homenaje a uno de los pobladores de esa estación de investigación y conservación. A una tortuga gigante, una de las especies de Galápagos que debido a su variedad de fenotipos de caparazón, según la isla de residencia, inspiraron a Darwin tanto como los pequeños pinzones y sus picos. El Solitario George. Este gigantón de edad desconocida y fecundidad dudosa, último en su especie (Chelonoidis Abingdoni), ha muerto. Originario de la isla de Pinta fue rescatado por cazadores encargados de exterminar las cabras de la isla, especie introducida que competía con las especies endógenas destruyendo el ecosistema.

Ahora, 40 años después de ser trasladado a vivir en la estación y 8 despues de que yo tuviera el privilegio de conocerle, se extingue no solo su especie sino también............ su soledad.



George, descansa en paz

jueves, 24 de mayo de 2012

La crisis a través de Internet

Todos los días leo el periódico por Internet, y cada día estoy más tentada a dejar hacerlo, a utilizar el estilo avestruz y la técnica del “si no lo veo, no existe”. Afortunadamente mi conciencia política me lo impide y sigo leyendo la columna izquierda del periódico, la mitad derecha (si, la mitad) es la mayoría de ellos es normalmente de deportes.

Día tras día voy asumiendo calladamente que no voy a volver a España, al menos a corto-medio plazo. No quiero volver a un país gobernado por mentirosos (estos, los de antes, todos) que un día dicen que la investigación es el pilar sobre el que se tiene que basar la economía y que acto seguido le dan un hachazo de muchos millones. No quiero que mi hija vaya a estudiar a un país con una educación mermada y exprimida. No quiero un país en vías de privatización, cuyos políticos juegan al anti Robin Hood, quitándoles el dinero a los pobres y dándoselo a los ricos. Y así desde el extranjero vivo mi vida de emigrante, nostálgica de la España que dejé y disgustada con la España que de tanto en tanto visito.

Y por vivir fuera de España y añorarla fue que encontré un foro de españoles Spaniards. Este foro recopila información en forma de guías sobre como emigrar a varios de los países mas “deseados” y también infinidad de mensajes de gente emigrada o en proceso de emigración. Uno puede encontrar temas tan variados como “arquitectos en singapur”, “Conocer gente en Playa del Carmen” o “Viajar con gatos a USA”. El trasfondo del foro es que te ayudan y tú ayudas a otros.

Desde que me registré, allá por el 2008, hasta ahora ha habido una tendencia hacia un tipo de mensajes, hacia el no quiero vivir en España, aquí ya no puedo más y el así no puedo vivir. Para los que no vivimos la crisis de primera mano leer estos mensajes es más que leer cualquier periódico un acercamiento a la realidad del país.


Hace tiempo se leían mensajes del estilo: “Irme a Miami!!!: Hola! quiero ir a Miami en setiembre un tiempo, 3 meses en principio, para trabajar y tomar clases de ingles,cuanto dinero tendria q disponer para ir, alojamiento? alguien q este x alli sabe para compartir piso? el trabajo q tal esta? soy todo dudas!!!y agradeceria informacion! Gracias!!” Normalmente jovenzuelos con ganas de aventuras y de que la gente les solucionara la vida. Por supuesto los usuarios veteranos del foro, con mas o menos tacto, les sacudirán las nubes de la cabeza hablándoles de visados y permisos de trabajo.

Sin embargo ahora abundan los mensajes de este otro estilo: “desde madrid hacia ....??? hola a todos mi nombre es ......., y dada la desesperacion mia y de mi familia estamos empezando a pensar en irnos de españa, aqui me quitan el piso y ni mi marido ni yo encontramos trabajo, y ya no nos queda nada mas que 400 euros mensuales para nuestros 2 hijos mi marido y yo, siempre me me han gustado los estados unidos....” Por supuesto esta persona también necesita saber que necesita un visado y un permiso de trabajo, pero ¿como se le dice a una persona en esta situación que su plan de escape no le va a llevar a ninguna parte?

Yo solo lo veo desde la distancia (cómoda distancia), y leo con tristeza las preguntas de todas esas familias que han tocado fondo .... porque les han hundido a fuerza de echarles lastre. Siento una punzada de culpabilidad por no estar allí, pero luego miro a mi familia y me digo que a esa España no quiero volver.


pd: pido disculpas de antemano si los autores de los hilos mencionados se ofenden por la mención.

sábado, 19 de mayo de 2012

El primer año

Ya ha pasado uno, completito, con sus 364 días y sus 364 noches (si, este ha sido bisiesto). Sin embargo ha sido rápido y se ha ido en lo que parecen no mas de un par de meses, tantas novedades, tantos cambios, .... tantas alegrías.

Hace un año saliste al mundo, gritando, con esa cabecita tuya llena de pelo negro y unos ojos muy abiertos para no perderte ningún detalle desde el primer momento. Y ahora ya no gritas (casi), tienes el pelo rubito y .... sigues con los ojos bien abiertos.

Al verte día a día es difícil apreciar los cambios y tengo la sensación de que siempre has sido así, pero mirando atrás en las fotos me doy cuenta de todo lo que has cambiado y de como has dejado de ser un bebecito indefenso para convertirte en una niñita exploradora y muy pronto hasta independiente (al menos en lo que a movimientos se refiere :-)).

Y tanto que exploradora, que con un año de vida ya has estado en 4 países y en breve vamos a por los números 5 y 6. Si una cosa teníamos clara tu papa y yo es que nuestra gran afición de viajar era algo que tenía que ser compartido contigo desde muy chiquita porque al final todas las experiencias se quedan grabadas y probablemente te harán a largo plazo una persona interesada en otras culturas y con formas diferentes de ver la vida. Espero que a ti te guste viajar con nosotros y sigamos haciéndolo juntos muchísimo tiempo.

Volviendo a los inicios, recuerdo con muchísimo cariño y añoranza los meses de lactancia, que aunque fue complicada al principio me ha dado también las mayores satisfacciones. Saber que estaba dándote mi amor en líquido y una buena dosis de anticuerpos y nutrientes que te ayudaran a crecer sanota, pero sobre todo sentir que en esos momentos tan íntimos estábamos creando un vínculo especial que durará siempre.

Era difícil imaginar antes de tenerte como nos iba a cambiar la vida, como te ibas a convertir en el ombligo de nuestro mundo y como íbamos a llegar a quererte tanto como te queremos. Y es que parecía que tu papa y yo estábamos completos, pero cuando naciste nos dimos cuenta de que no, nos faltabas tú. Nunca pensé que podría renunciar a esos deliciosos placeres como levantarme tarde los fines de semana o ir al cine a menudo, sin que me importe lo mas mínimo, ¡y eso que yo siempre he sido una marmota!. Porque buscarte en la cuna cuando te despiertas y traerte a la cama a jugar con nosotros vale un Potosí, aunque sea a las 7 de la mañana.

Cuando no eras mas que un bebecito la comunicación era difícil, cada lloro podía significar infinidad de cosas y nosotros nos desvivíamos por averiguar que necesitabas y solucionarlo, hambre, sueño, cambio de pañal o simplemente un cariñito. Ahora, casi siempre, te entendemos. Nos hemos ido sincronizando y somos capaces de comunicarnos sin palabras, quien lo iba a imaginar hace solo 9 o 10 meses.

A estas alturas te has convertido en una niñita cariñosa, si, nos das besos, nos acaricias ... a tu manera y te despides de nosotros agitando tu pequeña mano. Te echas largas parrafadas cuando tienes algo importante que decir y gateas tras nosotros si te parece que te hemos dejado jugando sola demasiado tiempo. También has aprendido a compartir y estas demostrando ser generosa compartiendo con nosotros, cuando quieres, tus juguetes favoritos. Te ríes mucho, todo el rato, aunque eso te cueste tragar agua en la piscina o atragantarte con tu propia baba :-). Y también eres una tragoncilla y te zampas todo aquello que te ponen delante. Te gusta probar comidas nuevas y especialmente ser invitada a probar aquello que papá y yo estemos comiendo, ya sea dieta mediterránea, comida india o un mendrugo de pan. Te encanta ponerte de pie y desplazarte agarrada a los muebles y cualquier día echas a correr. Y también te encantan los columpios y los balancines que te hacen tronchar de risa.

Mi querida hija, cumples un año, ¡felicidades!




pd: aunque me resulta imposible imaginarte como una niña grande, espero que cuando seas lo suficientemente mayor para leer esto, vengas y me des un gran abrazo.

miércoles, 18 de enero de 2012

Casilla de apoyo a la Ciencia en la Declaración de la Renta 0,7%

Esta es una acción promovida por Miguel Angel de la Fuente Frechoso.

Al firmar la petición estarás enviando esta carta
Destinatario: Ministerio de Hacienda

Señores Ministros, en particular, Ministro de Hacienda,

Dado que gozan de mayoría política sin precedentes, controlando las dos cámaras legislativas y la mayor parte de las Comunidades Autónomas, les solicitamos que inicien procedimiento legal para incluir una casilla en la Declaración de la Renta que permita a los ciudadanos ofrecer el 0,7% de sus impuestos a invertir en I+D+i. Esta cantidad sería complementaria a la financiación por otras vías, y se sumaría a lo asignado en los presupuestos generales del Estado.

Los últimos gobiernos vienen recortando más y más el presupuesto en el desarrollo científico y tecnológico de nuestro país de una manera alarmante. Sean Ustedes conscientes de la cantidad de científicos españoles que emigran en busca de un lugar donde sean laboralmente respetados y mejor pagados.

La Ciencia es un camino hacia el conocimiento, pero no es sólo algo altruista; la Ciencia es útil y
necesaria. Sólo mediante la investigación subvencionada desde el Estado pueden los científicos trabajar independientemente y en beneficio de la sociedad. España necesita a estos profesionales de alta cualificación trabajando en buenas condiciones en beneficio de nuestro país. Una inversión en alta tecnología colaboraría a que España se colocase entre la élite mundial.

Nuestro objetivo es conseguir un número de firmas máximo, hasta el uno de febrero, para que nuestros representantes reflexionen seriamente sobre esta iniciativa y la hagan realidad en nuestras cámaras.

Muchas gracias y esperamos su respuesta.

Y una vez leído, a firmar!! Gracias







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Tu nombre
Tu apellido
Tu correo-e
Cód. Postal







Miles de gracias!!!











viernes, 7 de octubre de 2011

20 semanas

Ha pasado ya mucho tiempo desde que escribí mi hilo sobre La cuenta atrás cuando llevaba 20 semanas de embarazo y otras tantas por esperar (al final solo 18 de espera). Entonces solo podía imaginar como sería tener un bebé, trataba de verme como madre y sobre todo intentaba ponerle cara a la que sería mi niña. Ahora, 141 días después (son muchísimos) ya no tengo que imaginármelo.

Recuerdo los primeros días, cuando todas las mañanas a las 7 y 20 minutos le decíamos a la pequeña de la familia: “que bien cariño, hoy cumples 1, 2, 3 …. días”, luego eso cambió y ya solo contábamos las semanas, que se hicieron difíciles de seguir y empezamos a contar los meses. Y si no fuera porque sigo recibiendo semanalmente e-mails de páginas de maternidad varias, para mi Irene tendría 4 meses y 3 semanas.

¿Y que he aprendido durante estas 20 semanas?

Que aunque pensaba que mi vida estaba llena antes de ser madre y que era feliz y que podría seguir así el resto de mi vida ……….. ahora estoy más feliz y creo firmemente que de no haber tenido una hija, me habría perdido algo realmente increíble. Esta última frase es sorprendente para mi misma, persona que antes de escuchar su “reloj biológico” habría puesto su mano en el fuego para afirmar con rotundidad que “yo niños ni de coña”.

También he aprendido que soy una paranoica. Que si hoy no ha hecho caca, que si hoy ha hecho demasiada. Ha tosido tres veces, ¿será tosferina?, y ha estornudado cuatro veces hoy, ¿estará costipada?. Si la niña llora, algo le pasará, si no llora, mmm, igual tiene algo y está demasiado débil para llorar. Y es que la tremenda responsabilidad de tener la vida de un indefenso bebé en mis manos me tenía los nervios de punta. Ahora ya estoy mucho más tranquila y menos paranoica, pero el miedo a fallar, a no darme cuenta de algo malo que le estuviera pasando, a cometer un error grave, me tenía acojonadilla al principio. Le achaco parte de la culpa a ser científica y estar acostumbrada a controlar todas las variables de los experimentos ………. ¡En este experimento, sentía que no tenía absolutamente nada bajo control! La otra parte de la culpa supongo que la tiene el ser madre primeriza y no haber tenido contacto con bebés en toda mi vida.

Así que lo siguiente que he aprendido es ………. a relajarme. A darme cuenta de que si un día no come demasiado, ya comerá más al día siguiente. Si hoy no se ha echado una siesta, no pasa nada. Que si escupe un poco de leche después de cada toma, mientras siga creciendo en su curva, todo va bien. En fin, que si Irene está feliz, no hay motivo alguno para preocuparse y yo también estoy feliz.

Por supuesto, en cuestión de aprendizaje no puedo dejar de explicar que he adquirido una destreza envidiable en el noble arte del cambio de pañales, la captura de chupetes al vuelo y la sujeción de bebé escurridizo en bañera. Además me he dado cuenta de que eso de tener dos manos está sobrevalorado y que la mayoría de las actividades se pueden realizar solo con una, o ayudándose con la boca y/o los pies :-)

Y la otra cosa que he aprendido es que mi chico (aunque ahora es mi marido, aún no me acostumbro a escribirlo) no solo es la mejor pareja que podría desear sino que también es el mejor padre del mundo. Ya lo demostró durante el embarazo, y durante el parto y lo sigue demostrando cada día que pasa. Y cada vez que los veo juntos, riendo, jugando o simplemente la una en los brazos del otro, no puedo por menos que sentirme afortunada por tenerlos y por haber formado los tres nuestra pequeña y maravillosa familia.

jueves, 23 de junio de 2011

El primer mes y la lactancia

La pequeña de la casa ya tiene mas de un mes, que cumplió para regocijo de todos, el día del padre. Mirando hacia atrás se ha pasado volando, pero por otro lado cada uno de esos días parecían tener bastante más de 24 horas.

Desde antes de que naciera habíamos decidido que la lactancia materna era la decisión correcta, con todas las ventajas físicas y sicológicas para la niña y para mi, así que así lo comunicamos en el hospital. Y cumpliendo nuestros deseos al poquito de nacer ya estaba la niña intentando alimentarse :-)

Por supuesto, yo no tenía ni idea de como tenía que hacerlo, pero gracias a las enfermeras del hospital y a la consultora de lactancia, que me estrujaban y manoseaban el pecho como si fuera un trozo de carne :-) nos fuimos apañando. Mamaba bien, no me dolía nada, y aunque se tiraba sus buenos ratos en cada pecho, todo marchaba bien.
El estrés comenzó cuando nos dieron el alta y llegamos a casa, sin el apoyo de las enfermeras, solo madre e hija (que conste que el papá le habría dado de mamar si pudiera), pecho inexperto contra hija hambrienta. Los dos primeros problemas, la leche tardó en bajar unos 4 días, con lo que la niña se empezaba a desesperar (y no digamos la madre) y cuando por fin bajó ...... no había cacas!! Eso por supuesto nos llevó de cabeza al pediatra, que con inmensa sabiduría y un dedo lubricado “desatascó” literalmente al a niña que desde entonces hace un gasto de 8-10 pañales diarios.

En paralelo otro problema mas, el dolor!! Solo una persona me había dicho lo doloroso que podía llegar a ser dar el pecho, e ingenua de mi, yo pensé que a mi no me iba a pasar. Pero si, me pasó. Nuestra niña es lo que llaman modelo “barracuda” que se engancha y no para hasta que se ha saciado. La cosa es que cuando estaba en modo aprendizaje se enganchaba donde fuera, medio mal y de cualquier manera y yo que también estaba dando los primeros pasos en esto de la lactancia, no sabía corregirla, así que el resultado fue dolor, grietas y lo mas traumático ...... sensación de culpa al pensar que en realidad no quería darle el pecho, del dolor, cada vez que le tocaba comer. También se quedaba dormida mientras comía y había que estimularla e intentar despertarla constantemente, lo cual era muy frustrante y agotador. En fin, nada que ver con la bucólica imagen de la lactancia materna que uno tiene en la cabeza.

Aún así, firme en la decisión de amamantarla el mayor tiempo posible, buscamos alternativas y el papá se recorrió varias tiendas buscando pezoneras de silicona para poner una barrera entre la “barracuda” y mi lastimada piel. Sabía que eso podía generar rechazo a mi pecho cuando decidiera quitar las pezoneras, pero oye, mejor tener que usarlas siempre pero que la niña tomara mi leche a tener que abandonar por el dolor, no? Pues bien, tras 4 o 5 días usándolas y cuidándome el pecho con cremitas cicatrizantes, llegó el momento de volver al modo natural ....... y todo sobre ruedas.




Ahora todo va bien, la niña y yo hemos aprendido sobre la marcha y nos estamos entendiendo a la perfección. Ya no duele nada y estoy disfrutando al máximo de la lactancia, que una vez superados los problemas iniciales realmente es una experiencia fantástica de vínculo y cercanía con mi bebé. Y lo mejor de todo, es que ya me lo agradece sonriendo :-)

miércoles, 1 de junio de 2011

Hoy salgo de cuentas

Hoy salgo de cuentas, pero en realidad la pequeña Irene ya tiene 12 días de vida fuera de la barriga de mamá. Y en estos 12 días no he tenido un momento libre para poder escribir sobre la “fantástica” experiencia del parto. Hoy por fin, mientras la nena echa una cabezadita, aquí va el relato.


Tal y como venia repitiendo una y otra vez, trabajé hasta romper aguas, y el día 19 de Mayo (2:30 pm), en medio de un experimento, empecé a notar unos chorrillos incontrolables e inconfundibles. Tras correr a avisar al papá de la criatura y evaluar sin lugar a dudas que era líquido amniótico (ventajas de trabajar en un laboratorio donde se tiene acceso a cosas como papel de pH) nos fuimos a casa a recoger la bolsa del hospital y la bola de yoga y rapiditos rumbo al hospital.


Para cuando llegamos allí y nos hicieron la confirmación oficial de que había roto aguas (otro papel de pH) ya eran las 4:45 pm y estaba 3cm dilatada, igualito que en la última visita al ginecólogo. Y he de decir que ahí si terminé de romper, porque cuando me levanté de la camilla para dirigirme a la que sería mi habitación y sala de partos ...... solté como mínimo medio litro de golpe para sorpresa mía y sobre todo del papá :-)


Una vez en la habitación pasó de visita, corta, muy corta, la doctora. Me dijo lo que ya sabíamos, que una vez que se rompe aguas hay 24 horas para que nazca la niña porque con el tiempo se incrementa el riesgo de infección. Así que tras ponerme una vía para recibir líquidos (o drogas en caso de necesidad, jeje) y estar pegada al monitor durante un rato largo, recibí permiso para andar y nos fuimos de paseo .... alrededor de la estación de enfermeras.


Tras unas cuantas vueltas, aburridos, volvimos a la habitación. Es una pena, porque de no haber estado en el hospital podría haber estado caminando largo y tendido y probablemente haber empezado con contracciones por mi misma. Pero con las limitaciones de espacio del área de maternidad no fue posible y a las 9:20 pm tras varios paseos y saltitos en la bola de yoga, la enfermera nos comunicó que la médico quería empezar la inducción.


Cuando comenzamos la pitocina, comenzamos las contracciones y la enfermera me preguntaba a cada rato mi nivel de dolor de 0 a 10. Es curioso, porque ..... como sabes cual es tu 10? Al menos yo no lo sabía, y si se supone que es ese baremo el que tienes que seguir para decidir cuando pedir la epidural, pues lo llevas crudo .....como yo lo llevé. Con la pitocina las contracciones subieron de intensidad muy rápido y los niveles de dolor se fueron incrementando a la misma velocidad, así que para cuando pedí la epidural, a eso de las 11:45 pm, ya estaba en un 7.


Antes de la epidural me tenían que poner 2 bolsas de líquido intra venoso porque la anestesia baja la presión sanguínea y tenían que estar seguros de que tenía en mi cuerpo las sales minerales, los líquidos y nutrientes que fuera a necesitar. Así que para cuando terminé con las bolsas y apareció la anestesióloga yo ya estaba aullándo de dolor en un 10 ...... o un 11!! Durante todo este proceso el papá estuvo respirando conmigo, primero despacio y sosegados, luego con un poquito mas de intensidad y al final, jadeándo a coro, jeje, una gran ayuda sin duda alguna.


Pero para la epidural le mandaron salir. Así que allí me quedé yo con mi 10 de dolor y sin mi apoyo sicológico, y él fuera preocupadísimo por mi. En fin, aguanté los pinchazos de la epidural como una jabata a través de contracciones bien jodidas y en 5 o 10 minutos tras la anestesia empezé a estar en la gloria!!! Mis respetos a los médicos varios que desarrollaron esta técnica tan maravillosa.


Tan fantástica fue la epidural que tanto el papá como yo tuvimos tiempo de echar una cabezadita, breve, corta, pero suficiente para coger un poco de fuerzas para la siguiente etapa del parto ......... sacar a la niña!


A cada rato la enfermera comprobaba mi dilatación y a eso de las 5 o 5:30, de la mañana siguiente, me comunicaron que estábamos listas para empezar a entrenar los empujones, así que a eso nos dedicamos la enfermera, el papá y yo durante la siguiente media hora. Para entonces, la enfermera que había bajado el goteo de pitocina me dijo que teníamos que parar y descansar un poco, y subir la pitocina otra vez para tener contracciones mas fuertes, que son las que ayudan a empujar a los bebés fuera. Cuando empecé con esas contracciones el nivel de presión, y dolor que sentí subió bastante, pero he de decir que cuando empujaba el dolor se reducía, así que estaba bien motivada para empujar. Eso sí, tras una hora de empujar se me fueron quitando no las ganas, sino las fuerzas, así que la labor de la enfermera y sobre todo del papá aguantándome las piernas y contando conmigo durante las respiraciones y los tiempos de empujar fue lo que me mantuvo serena y concentrada para poder seguir adelante.


Unos 20 minutos antes de que naciera la niña llegó la doctora, agradecida de que Irene no hubiera querido salir a las 2:00 de la mañana, interrumpiendo sus horas de sueño (chispa mañanera de ginecóloga, debe ser). Se colocó la bata, los guantes y nos dijo, bueno, bueno, es hora de sacar este bebé. Y eso hizo! Tras unos cuantos esfuerzos mas la cabecita empezó a asomar y cuando el papá me dijo que la veía, mis esfuerzos al empujar cogieron de nuevo mas fuerza y potencia, porque después de todo, ¿que importaba ese último dolor si ya casi estábamos?


A las 7:24 am de la mañana del 19 de Mayo, y con una mano delante de la cabeza al estilo superwoman, nació Irene pesando 3 kg 250g y midiendo 46 cm. Y cuando la pusieron sobre mi pecho, mofletuda, y con los ojos abiertos y la miramos por primera vez, entre lágrimas de alegría, nos enamoramos inmediatamente de ella. Y escuchar el aullido de sus pulmones abriéndose paso al mundo exterior fue música para nuestros oídos. Desde ese instante nos dimos cuenta de que lo habíamos logrado, ya éramos padres y ahora empezaba la gran aventura de nuestra vida.





Finalmente, por sugerencia del papá voy a confesar, el título de este hilo no es totalmente correcto :-) Lo fue cuando empecé a escribirlo, pero, como un recién nacido en casa no deja precisamente mucho tiempo libre para escribir, el hilo lo he acabado al día siguiente de salir de cuentas.

jueves, 14 de abril de 2011

19 veces

Pues si, ese es el número de veces que fui al baño un día cualquiera de la semana pasada, un día que me dio por contar. Ahora échale unos cuatro minutos por vez, teniendo en cuenta que levantarse y caminar hasta el baño lleva lo suyo. Esto nos da un total de 76 minutos, ¡una hora y 16 minutos! Esto es una barbaridad. Y la cosa se pone aún peor, si tenemos en cuenta que me quedan 47 días para salir de cuentas, nos ponemos en unas 60 horas que son nada más y nada menos que dos días y medio perdidos solo en ir al baño.

Y es que no solo son las veces, lo peor de todo es la urgencia. Ahora no es un “tengo ganas de ir al baño, pero me voy a aguantar hasta que termine con lo que estoy haciendo”, no, ahora es “tengo ganas de ir al baño, ………. corre que no llegas”. Y esta sensación se incrementa cuando la niña decide que pegarle cabezazos a mi vejiga es una de las actividades mas entretenidas dentro de la barriga. Que conste que yo la entiendo, que se que además de tirar del cordón umbilical y patear no hay mucho mas que hacer, pero eso no quita que me acuerde de su madre (ups, soy yo) cada vez que cabecea duro.

Eso si, si comparamos el tamaño de la vejiga en un estado temprano del embarazo con el que tiene a las 40 semanas (en rojo en la imagen), se entiende perfectamente que no son solo los cabezazos. Es la falta total y absoluta de espacio en el cuerpo para acomodar no solamente la vejiga, sino el resto de los órganos. Con razón el embarazo se acompaña de ardores, y de gases, y de estreñimientos (afortunadamente de esto último yo aún no tengo).

En cualquier caso ………. ya va quedando poquito y estoy segura de que cuando tenga a Irene en los brazos todas estas pequeñas incomodidades del embarazo habrán merecido la pena.

miércoles, 30 de marzo de 2011

En ocasiones ......... tengo tobillos

Siempre he estado muy satisfecha con mis pies. Son pequeños, una talla 37, pero a tono con mi estatura. Tienen los dedos finos y estilizados, que se mueven con cierto gracejo y aunque por supuesto sus dedos pulgares no son oponibles tienen bastante habilidad para agarrar cosas. Más hacia arriba se coronan por unos tobillos delgados, con exposición evidente de los huesos.

Pero ………. hace solo unas semanas mi cuerpo embarazado decidió manifestarse en forma de hinchazón de tobillos. Fue súbito y por lo mismo inesperado. Ahora tengo tobillos, ahora ya no. Ahora tengo los dedos finos, ahora tengo 10 pequeñas butifarras. ¡Que espanto!. Así que una vez superado el pasmo inicial acudí a San Google y a las varias páginas femeninas especializadas en embarazo que consulto desde el mismo día que el test de embarazo salió positivo.

Por supuesto la respuesta fue la obvia, que es uno de los síntomas del embarazo y que la hinchazón remitirá cuando de a luz. Pero también lo describían como algo importante de controlar, porque junto con otros síntomas como hinchazón de manos y cara, dolores de cabeza, tensión elevada y presencia de proteínas en la orina, podía ser síntoma de preclampsia, y eso es serio. Una de las formas de diferenciar entre la hinchazón normal y la mala es que la normal se pasa (temporalmente) tomando ciertas medidas, mientras que con la mala, hagas lo que hagas, hinchada te quedas.

La principal medida paliativa es el agua, beber toda el agua del mundo y aún un poco más, porque esto aunque pueda parecer contradictorio es el mejor método para combatir la retención de líquidos que provoca la hinchazón. Así que me puse a ello y a día de hoy me bebo 8 vasos grandes de agua, que equivalen a mas de tres litros ¡e innumerables visitas al baño! Porque si las embarazadas ya tenemos que visitar el baño con una frecuencia agotadora, el número de visitas se incrementa exponencialmente cuando sumas a la “dieta” semejante cantidad de agua.

Otra medida es tener los pies en alto, lo cual puede ser extremadamente útil para las futuras mamás que no trabajen o a las que les hayan recomendado reposo. En mi caso, no es una opción. Sin embargo he de decir que la oportuna recolocación de mi ordenador bajo la mesa de la oficina por una de mis compañeras de trabajo (¡gracias!) ha permitido que durante el tiempo que no estoy en el laboratorio pueda elevar un poco los pies.

La suma de ingentes cantidades de agua mas elevar los pies siempre que puedo ha ayudado enormemente a reducir la hinchazón y a descartar la posibilidad de preclampsia. Eso y el diagnóstico del médico, que siempre ayuda. Pero sin embargo he seguido buscando otras “terapias” que pudieran ayudar y he encontrado una mejor que las anteriores …………. ¡En vez de beberme el agua, tengo que meterme en ella!

Estoy yendo a la piscina unas dos veces por semana (o más si puedo) y es una sensación maravillosa. Lo primero porque a estas alturas del embarazo el peso de la barriga se hace notar y el agua retenida también pesa. Flotar en el agua es una delicia y la ingravidez nunca ha sido tan valorada por mi como ahora. Pero lo mejor de estar en el agua no es eso, no, lo mejor es que la presión que el agua ejerce sobre mi cuerpo es capaz de devolver mis pies a la normalidad en menos de media hora. Así que cuando salgo del agua y me tumbo a leer un libro …….. no puedo evitar asomarme sobre las páginas para deleitarme con la visión de mis pequeños pies, con dedos finos y tobillos estilizados.

martes, 22 de marzo de 2011

La cuenta atrás

Pues si, me quedan 70 días de embarazo, 10 semanas, por supuesto asumiendo que la niña venga con la misma puntualidad británica que caracteriza a sus padres. En cualquier caso, y porque no me aguanto las ganas de verle la cara, es un buen momento para empezar la cuenta atrás.

Bueno, en realidad lo de verle la cara es una mentirijillas porque…….. ya lo hemos hecho. No contábamos con ello porque hacer las ecografías tridimensionales es bastante caro y después de esperar tantos meses, bien podíamos esperar otros poquitos mas para sacarle fotos en vivo y en directo, ¿verdad? Pero la cosa es que al final tuvimos foto en 3D “by the face”. En la última ecografía teníamos la cita bastante tarde, a las 5:30, así que en la oficina solo quedaba la técnico de ecos, el resto, hasta las administrativas ya se habían ido. Entramos y empezamos la eco, Irene estaba bien accesible y le pudo tomar una buena foto (normal) de perfil. Le comenté que estaba contenta, porque en la eco anterior no había sido posible sacarle un perfil, que la muy pilla se giraba y se tapaba con las manitas, así que teníamos a familia y amigos ansiosos por fotos nuevas de la criatura. Lo siguiente que vimos…….. ¡la cara de Irene en la pantalla! Moviendo las manos y abriendo y cerrando la boca. Nos sacó tres fotos bajo promesa de no decirle a nadie en la oficina, y tras los múltiples agradecimientos nos fuimos a casa felices cual perdices, con la sonrisa enganchada en las orejas, a enviarlas a los abuelos.



Y, ¿Cómo está Irene? Pues está grande, pesa ya un kilo y medio. Y me acompaña todo el día con sus pataditas, giros e hipos. Sabemos que oye bien, porque se despierta todas las mañanas con el sonido del despertador a darme mi primera patadita del día. Y a veces cuando su padre me agarra la barriga y la llama por su nombre, también le patea. Se supone que a estas alturas de su desarrollo está bebiendo (y respirando) líquido amniótico, y paladeando las delicias que yo coma, así que haciendo un sacrificio solo estoy comiendo cosas ricas, por mi hija.

Y, ¿Cómo estoy yo? Mmmmm, feliz ante todo. Y también consciente de mis actuales limitaciones. Mi cuerpo está pasando por una drástica transformación, que es mágica e indescriptible por un lado y agotadora por el otro. Afortunadamente la parte buena ayuda a sobrellevar la parte jodidilla con una sonrisa en la cara. A estas alturas he aumentado unos 7 kilos de peso, tengo un 50% más de sangre que hace 7 meses, la barriga mas grande que un balón de baloncesto y visito el baño con una frecuencia abrumadora. Así que todo progresa adecuadamente. Por otro lado sufro de ardores esporádicos, dolores de espalda intermitentes e hinchazón de pies. Con lo que digo yo que tampoco es tan horroroso, ¿verdad?.

Y, ¿Cómo está el papá? Pues feliz también. Viviendo el embarazo con mucha intensidad, no perdiéndose ni una sola cita médica, agarrándose a la barriga a cada rato, hablándole. Y sobre todo apoyándome, no mucho, muchísimo. Haciéndose cargo de las tareas que yo ya no puedo hacer y cuidándome. ¡Va a ser el mejor papá del mundo!

Así que aquí estamos los tres, a 10 semanas del desenlace, aprendiendo sobre la marcha y disfrutando de lo que podemos llamar: el experimento más importante de nuestras vidas.

sábado, 15 de enero de 2011

La mitad del camino

El martes fue un gran día, 20 semanas de embarazo, la mitad del camino recorrido. Fue por otro lado un poco aterrador darse una cuenta de que el tiempo ha pasado volando porque eso quiere decir que en otro abrir y cerrar de ojos …. ¡seré madre!.

Dentro de todo este tiempo, el más emocionante ha sido sin duda alguna el último mes. La aparición de la barriga, que me permite de una vez por todas presumir de embarazo. De hecho el tamaño aumentó considerablemente durante las vacaciones de navidad, así que a la vuelta mis compañeros/as de trabajo me miraban admirados, porque me fui con pancita y ahora ya es toda una señora barriga.

Sentir el movimiento del bebé también ha sido un emocionante y reciente descubrimiento. Pese a ser madre primeriza y no ser flaca, empecé a notar al bebé a las 15 semanas. Al principio solo un par de veces o tres al día, una sensación como si un dedo me empujara desde dentro hacia fuera. Por mucho que leía en foros y páginas varias que debía sentirse como un “aleteo de mariposa” o “palomitas de maíz explotando” yo no noté eso, pero sabía que era el bebé.

Por supuesto tardó en notarse por fuera, así que mi suegra, con quien pasamos las vacaciones navideñas, y que tenía la esperanza de poder notarlo antes de que nos volviéramos a casa, se tuvo que quedar con las ganas. Caprichos del destino, …….. a los dos días se empezó a sentir por fuera. Al principio muy leve y ahora ya contundente.

Ese fue un momento muy especial, porque mi chico por fin pudo compartir conmigo el embarazo, enterrando su nariz en mi barriga y aguantando la respiración para por fin recibir la tan esperada patadita. Ahora ya hemos avanzado y no es necesario que se ponga morado para sentir a la criatura, con poner la mano en la barrita es mas que suficiente y de hecho se ha convertido en su nueva forma favorita de dormirse por las noches.

El siguiente momento cumbre en estos meses ha sido descubrir el sexo. Aunque podríamos haberlo sabido durante las navidades, al estar fuera nos tocó esperar hasta la vuelta para saber que era. Ese día fue una ecografía muy importante, porque aunque se mira el sexo (si la criatura colabora), médicamente lo primordial es tomar medidas de los huesos, contar deditos, órganos, estudiar el corazón y el cerebro y en definitiva determinar si el bebé está sano o tiene algún tipo de problemas. En nuestro caso todas las mediciones salieron perfectas y nos dijeron que íbamos a tener ……una niña sanísima!!

Por supuesto cuando informamos a familia y amigos de sexo y salud, tras la euforia y las felicitaciones iniciales vino la pregunta: ¿Y el nombre? Así que nos pusimos a ello y lo cierto es que tardamos poco tiempo en decidirnos.

¿Cómo lo hicimos? Pues por consenso, como no. Cada uno hicimos nuestra propia lista de favoritos y cuando estuvimos listos la pusimos en común. A partir elegimos entre los (bastantes) nombres coincidentes el que más nos gustó a los dos.

Y desde ese momento mi vínculo con mi barriga creció, porque ahora cuando noto pataditas no me las da un “bebé desconocido”, me las da mi hija Irene.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Mi pancita

Estoy embarazada de 16 semanas y algún día y desde hace un tiempo tengo pancita. Es pequeña, redondita y aunque empezó siendo una barriguilla confusa (para los demás) donde no se sabía si había un chuletón o un minúsculo ser, ya está definida como pancita de embarazada.

La gente que ya lo sabe, mis amigos y mis colegas del trabajo me miran la pancita y me comentan sobre ella. Los que no lo saben también me miran la pancita y luego me miran a los ojos intentando leer la respuesta a la pregunta que tienen en la cabeza. Pero llega un momento en que la curiosidad es más grande que el pudor y finalmente preguntan.

Hoy una chica de limpieza del edificio, de las pocas personas a la redonda que hablan español, subió con mi chico y conmigo en el ascensor. Mirada a la pancita y - ¿Qué tal, como están?.- Muy bien, gracias. – Ah, que bueno. – Que pases un buen día. – Gracias, igual. Y hoy por la tarde…….no pudo más. Estaba vaciando unas papeleras fuera de mi oficina, con un ruido más allá de lo normal (si, vale, has llamado mi atención, se que estás ahí). Yo sigo a lo mío, currándome un informe en el ordenador. De repente, - Perdona, ¿como es que te llamas tu? – Mariu. – Ah, (pausa) Mariu….. ¿tu estas embarazada? – Si. – Ahhh, enhorabuena, ya lo sabía yo……te lo había notado en la cara. Ya, que la panza no te dió ninguna pista, verdad? Por supuesto eso fue solo mi pensamiento y la respuesta que le di fue apropiada y menos sarcástica.

Supongo que ahora que he dejado las camisetas encubridoras y las chaquetas que disimulan y he sacado la panza del armario tendré que acostumbrarme a que me pregunten. El problema va a venir cuando ya no pregunten sino que vengan a tocar!!!!

jueves, 23 de septiembre de 2010

La ciencia y sus recortes

¿Esto esto verídico? Pues ni idea. El País lo dejó caer el otro día, junto con la posibilidad de que la ministra Garmendia dimita y el Ministerio de Ciencia y Tecnología sea engullido por el Ministerio de Educación. Pero por ahora todo son rumores, que se difunden y se desmienten y se exageran y se minimizan..........pero cuando suena el río, agua trae.

Y es triste, pero los investigadores seguimos siendo ninguneados, pese a que el gobierno prometió apostar por la ciencia. Pese a que investigadores españoles e internacionales ponen el grito en el cielo solo de pensar en la barbarie que significa privar a un pais de desarrollo científico. A que los investigadores se unieron para protestar por el dañino recorte de presupuestos del año pasado. Pese a que un año mas una revista tan prestigiosa como Nature pone en entredicho la (escasa) financiación dedicada a investigación en España. Pese a todo eso y mucho mas,
los investigadores seguimos sin importar una mierda!!

Basta ya, la ciencia española no solo no necesita, sino que no puede sobrevivir mas recortes!!!!

jueves, 24 de junio de 2010

Silvio Rodríguez…….concierto en Orlando



Tras 30 años de visas denegadas, en este año 2010, por fin, Silvio Rodríguez consigue cantar en EEUU. Afortunados mi chico y yo, uno de los pocos (nunca son suficientes) conciertos de su visita es Orlando, a una distancia suficientemente razonable para agarrar el coche un miércoles y disfrutar una vez mas de su música y de su simple presencia.

El teatro donde se presentaba no es muy grande, para unas 2500 personas, de las que estaban vendidas probablemente poco mas de la mitad de las localidades. Antes del inicio del concierto los asistentes estábamos sentados en nuestras butacas y la distribución era de unas 5-6 filas justo frente al escenario bastante llenas, unas 4-5 llenas al final del patio de butacas llenas y el gallinero….hasta el palo de la bandera. Unos 15 minutos antes del comienzo del concierto mi chico y yo, viendo que ya no entraba casi gente, decidimos que era una pena que esas butacas tan cerca del escenario y tan vacías se perdieran…..y que Silvio se perdiera tener a su público a sus pies, así que nos movimos hasta la octava fila. Como nosotros hicieron otros y finalmente 5 minutos antes del concierto la organización misma, clamorosamente aplaudida por todos los presentes, llamó a la gente a bajar del gallinero y adelantarse a ocupar las butacas que estuvieran libres………un bonito gesto para empezar la velada.

Una vez acomodados todos, felices, empezó el concierto con La gota de rocío. No puedo recordar en estos momentos todas las canciones que tocó……..algunas nuevas, algunas viejas, todas ellas llenas de emoción, de significado y de recuerdos. El ambiente estaba fantástico, la gente gritaba peticiones, Silvio contaba anécdotas, cantaba, el público emocionado se levantaba a aplaudirle, Silvio sonreía. Yo también sonreía, a veces, otras veces lloraba, de alegría, de pena, de rabia, de emoción y sobre todo de añoranza. Sus canciones no son solo eso, son tesoros que tienen escondidos para aquellos que “le” compartimos muchos sentimientos y muchas memorias.

Le acompañaban 5 músicos, un bajo, un guitarra, un tres, una flauta travesera (a veces clarinete) y un batería. He de decir que todos ellos estuvieron más que a la altura de la situación, siendo en si mismos un bonito espectáculo. Particularmente bellas para mi las filigranas de la flauta travesera que armonizaban a la perfección con los temas de Silvio.

Y con La Maza acabó el concierto….y empezaron los bises. Tras no más de dos minutos de aplausos Silvio y sus músicos nos regalaron otras 3 canciones y se despidieron. Pero no era suficiente, aún no había cantado Ojala y eso no se lo podíamos consentir, ¿verdad?. Salió solo y nos la regaló. Más aplausos, más gritos el Unicornio y otras dos canciones acompañados de sus músicos. Nadie se movía de las butacas, así que tuvo que volver a salir, “os voy a cantar una balada para que os vayáis todos a casa llorando” dijo, la cantó y se fue y muchos también se fueron. Pero allí quedábamos unas 300 personas que nos resistíamos a que la noche terminara, el asomaba media cabeza solo para comprobar que seguíamos ahí, y tras 10 minutos de estoica resistencia, el público con callos en las manos y con Silvio en la boca…..salió por quinta vez y nos cantó otras dos más. Se marchó del escenario sonriendo y feliz y ahora si, todos satisfechos nos fuimos con una bonita sensación de plenitud tras tres horas de concierto.
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