jueves, 24 de mayo de 2012

La crisis a través de Internet

Todos los días leo el periódico por Internet, y cada día estoy más tentada a dejar hacerlo, a utilizar el estilo avestruz y la técnica del “si no lo veo, no existe”. Afortunadamente mi conciencia política me lo impide y sigo leyendo la columna izquierda del periódico, la mitad derecha (si, la mitad) es la mayoría de ellos es normalmente de deportes.

Día tras día voy asumiendo calladamente que no voy a volver a España, al menos a corto-medio plazo. No quiero volver a un país gobernado por mentirosos (estos, los de antes, todos) que un día dicen que la investigación es el pilar sobre el que se tiene que basar la economía y que acto seguido le dan un hachazo de muchos millones. No quiero que mi hija vaya a estudiar a un país con una educación mermada y exprimida. No quiero un país en vías de privatización, cuyos políticos juegan al anti Robin Hood, quitándoles el dinero a los pobres y dándoselo a los ricos. Y así desde el extranjero vivo mi vida de emigrante, nostálgica de la España que dejé y disgustada con la España que de tanto en tanto visito.

Y por vivir fuera de España y añorarla fue que encontré un foro de españoles Spaniards. Este foro recopila información en forma de guías sobre como emigrar a varios de los países mas “deseados” y también infinidad de mensajes de gente emigrada o en proceso de emigración. Uno puede encontrar temas tan variados como “arquitectos en singapur”, “Conocer gente en Playa del Carmen” o “Viajar con gatos a USA”. El trasfondo del foro es que te ayudan y tú ayudas a otros.

Desde que me registré, allá por el 2008, hasta ahora ha habido una tendencia hacia un tipo de mensajes, hacia el no quiero vivir en España, aquí ya no puedo más y el así no puedo vivir. Para los que no vivimos la crisis de primera mano leer estos mensajes es más que leer cualquier periódico un acercamiento a la realidad del país.


Hace tiempo se leían mensajes del estilo: “Irme a Miami!!!: Hola! quiero ir a Miami en setiembre un tiempo, 3 meses en principio, para trabajar y tomar clases de ingles,cuanto dinero tendria q disponer para ir, alojamiento? alguien q este x alli sabe para compartir piso? el trabajo q tal esta? soy todo dudas!!!y agradeceria informacion! Gracias!!” Normalmente jovenzuelos con ganas de aventuras y de que la gente les solucionara la vida. Por supuesto los usuarios veteranos del foro, con mas o menos tacto, les sacudirán las nubes de la cabeza hablándoles de visados y permisos de trabajo.

Sin embargo ahora abundan los mensajes de este otro estilo: “desde madrid hacia ....??? hola a todos mi nombre es ......., y dada la desesperacion mia y de mi familia estamos empezando a pensar en irnos de españa, aqui me quitan el piso y ni mi marido ni yo encontramos trabajo, y ya no nos queda nada mas que 400 euros mensuales para nuestros 2 hijos mi marido y yo, siempre me me han gustado los estados unidos....” Por supuesto esta persona también necesita saber que necesita un visado y un permiso de trabajo, pero ¿como se le dice a una persona en esta situación que su plan de escape no le va a llevar a ninguna parte?

Yo solo lo veo desde la distancia (cómoda distancia), y leo con tristeza las preguntas de todas esas familias que han tocado fondo .... porque les han hundido a fuerza de echarles lastre. Siento una punzada de culpabilidad por no estar allí, pero luego miro a mi familia y me digo que a esa España no quiero volver.


pd: pido disculpas de antemano si los autores de los hilos mencionados se ofenden por la mención.

sábado, 19 de mayo de 2012

El primer año

Ya ha pasado uno, completito, con sus 364 días y sus 364 noches (si, este ha sido bisiesto). Sin embargo ha sido rápido y se ha ido en lo que parecen no mas de un par de meses, tantas novedades, tantos cambios, .... tantas alegrías.

Hace un año saliste al mundo, gritando, con esa cabecita tuya llena de pelo negro y unos ojos muy abiertos para no perderte ningún detalle desde el primer momento. Y ahora ya no gritas (casi), tienes el pelo rubito y .... sigues con los ojos bien abiertos.

Al verte día a día es difícil apreciar los cambios y tengo la sensación de que siempre has sido así, pero mirando atrás en las fotos me doy cuenta de todo lo que has cambiado y de como has dejado de ser un bebecito indefenso para convertirte en una niñita exploradora y muy pronto hasta independiente (al menos en lo que a movimientos se refiere :-)).

Y tanto que exploradora, que con un año de vida ya has estado en 4 países y en breve vamos a por los números 5 y 6. Si una cosa teníamos clara tu papa y yo es que nuestra gran afición de viajar era algo que tenía que ser compartido contigo desde muy chiquita porque al final todas las experiencias se quedan grabadas y probablemente te harán a largo plazo una persona interesada en otras culturas y con formas diferentes de ver la vida. Espero que a ti te guste viajar con nosotros y sigamos haciéndolo juntos muchísimo tiempo.

Volviendo a los inicios, recuerdo con muchísimo cariño y añoranza los meses de lactancia, que aunque fue complicada al principio me ha dado también las mayores satisfacciones. Saber que estaba dándote mi amor en líquido y una buena dosis de anticuerpos y nutrientes que te ayudaran a crecer sanota, pero sobre todo sentir que en esos momentos tan íntimos estábamos creando un vínculo especial que durará siempre.

Era difícil imaginar antes de tenerte como nos iba a cambiar la vida, como te ibas a convertir en el ombligo de nuestro mundo y como íbamos a llegar a quererte tanto como te queremos. Y es que parecía que tu papa y yo estábamos completos, pero cuando naciste nos dimos cuenta de que no, nos faltabas tú. Nunca pensé que podría renunciar a esos deliciosos placeres como levantarme tarde los fines de semana o ir al cine a menudo, sin que me importe lo mas mínimo, ¡y eso que yo siempre he sido una marmota!. Porque buscarte en la cuna cuando te despiertas y traerte a la cama a jugar con nosotros vale un Potosí, aunque sea a las 7 de la mañana.

Cuando no eras mas que un bebecito la comunicación era difícil, cada lloro podía significar infinidad de cosas y nosotros nos desvivíamos por averiguar que necesitabas y solucionarlo, hambre, sueño, cambio de pañal o simplemente un cariñito. Ahora, casi siempre, te entendemos. Nos hemos ido sincronizando y somos capaces de comunicarnos sin palabras, quien lo iba a imaginar hace solo 9 o 10 meses.

A estas alturas te has convertido en una niñita cariñosa, si, nos das besos, nos acaricias ... a tu manera y te despides de nosotros agitando tu pequeña mano. Te echas largas parrafadas cuando tienes algo importante que decir y gateas tras nosotros si te parece que te hemos dejado jugando sola demasiado tiempo. También has aprendido a compartir y estas demostrando ser generosa compartiendo con nosotros, cuando quieres, tus juguetes favoritos. Te ríes mucho, todo el rato, aunque eso te cueste tragar agua en la piscina o atragantarte con tu propia baba :-). Y también eres una tragoncilla y te zampas todo aquello que te ponen delante. Te gusta probar comidas nuevas y especialmente ser invitada a probar aquello que papá y yo estemos comiendo, ya sea dieta mediterránea, comida india o un mendrugo de pan. Te encanta ponerte de pie y desplazarte agarrada a los muebles y cualquier día echas a correr. Y también te encantan los columpios y los balancines que te hacen tronchar de risa.

Mi querida hija, cumples un año, ¡felicidades!




pd: aunque me resulta imposible imaginarte como una niña grande, espero que cuando seas lo suficientemente mayor para leer esto, vengas y me des un gran abrazo.

miércoles, 18 de enero de 2012

Casilla de apoyo a la Ciencia en la Declaración de la Renta 0,7%

Esta es una acción promovida por Miguel Angel de la Fuente Frechoso.

Al firmar la petición estarás enviando esta carta
Destinatario: Ministerio de Hacienda

Señores Ministros, en particular, Ministro de Hacienda,

Dado que gozan de mayoría política sin precedentes, controlando las dos cámaras legislativas y la mayor parte de las Comunidades Autónomas, les solicitamos que inicien procedimiento legal para incluir una casilla en la Declaración de la Renta que permita a los ciudadanos ofrecer el 0,7% de sus impuestos a invertir en I+D+i. Esta cantidad sería complementaria a la financiación por otras vías, y se sumaría a lo asignado en los presupuestos generales del Estado.

Los últimos gobiernos vienen recortando más y más el presupuesto en el desarrollo científico y tecnológico de nuestro país de una manera alarmante. Sean Ustedes conscientes de la cantidad de científicos españoles que emigran en busca de un lugar donde sean laboralmente respetados y mejor pagados.

La Ciencia es un camino hacia el conocimiento, pero no es sólo algo altruista; la Ciencia es útil y
necesaria. Sólo mediante la investigación subvencionada desde el Estado pueden los científicos trabajar independientemente y en beneficio de la sociedad. España necesita a estos profesionales de alta cualificación trabajando en buenas condiciones en beneficio de nuestro país. Una inversión en alta tecnología colaboraría a que España se colocase entre la élite mundial.

Nuestro objetivo es conseguir un número de firmas máximo, hasta el uno de febrero, para que nuestros representantes reflexionen seriamente sobre esta iniciativa y la hagan realidad en nuestras cámaras.

Muchas gracias y esperamos su respuesta.

Y una vez leído, a firmar!! Gracias







Aaa%20cajal


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Tu apellido
Tu correo-e
Cód. Postal







Miles de gracias!!!











viernes, 7 de octubre de 2011

20 semanas

Ha pasado ya mucho tiempo desde que escribí mi hilo sobre La cuenta atrás cuando llevaba 20 semanas de embarazo y otras tantas por esperar (al final solo 18 de espera). Entonces solo podía imaginar como sería tener un bebé, trataba de verme como madre y sobre todo intentaba ponerle cara a la que sería mi niña. Ahora, 141 días después (son muchísimos) ya no tengo que imaginármelo.

Recuerdo los primeros días, cuando todas las mañanas a las 7 y 20 minutos le decíamos a la pequeña de la familia: “que bien cariño, hoy cumples 1, 2, 3 …. días”, luego eso cambió y ya solo contábamos las semanas, que se hicieron difíciles de seguir y empezamos a contar los meses. Y si no fuera porque sigo recibiendo semanalmente e-mails de páginas de maternidad varias, para mi Irene tendría 4 meses y 3 semanas.

¿Y que he aprendido durante estas 20 semanas?

Que aunque pensaba que mi vida estaba llena antes de ser madre y que era feliz y que podría seguir así el resto de mi vida ……….. ahora estoy más feliz y creo firmemente que de no haber tenido una hija, me habría perdido algo realmente increíble. Esta última frase es sorprendente para mi misma, persona que antes de escuchar su “reloj biológico” habría puesto su mano en el fuego para afirmar con rotundidad que “yo niños ni de coña”.

También he aprendido que soy una paranoica. Que si hoy no ha hecho caca, que si hoy ha hecho demasiada. Ha tosido tres veces, ¿será tosferina?, y ha estornudado cuatro veces hoy, ¿estará costipada?. Si la niña llora, algo le pasará, si no llora, mmm, igual tiene algo y está demasiado débil para llorar. Y es que la tremenda responsabilidad de tener la vida de un indefenso bebé en mis manos me tenía los nervios de punta. Ahora ya estoy mucho más tranquila y menos paranoica, pero el miedo a fallar, a no darme cuenta de algo malo que le estuviera pasando, a cometer un error grave, me tenía acojonadilla al principio. Le achaco parte de la culpa a ser científica y estar acostumbrada a controlar todas las variables de los experimentos ………. ¡En este experimento, sentía que no tenía absolutamente nada bajo control! La otra parte de la culpa supongo que la tiene el ser madre primeriza y no haber tenido contacto con bebés en toda mi vida.

Así que lo siguiente que he aprendido es ………. a relajarme. A darme cuenta de que si un día no come demasiado, ya comerá más al día siguiente. Si hoy no se ha echado una siesta, no pasa nada. Que si escupe un poco de leche después de cada toma, mientras siga creciendo en su curva, todo va bien. En fin, que si Irene está feliz, no hay motivo alguno para preocuparse y yo también estoy feliz.

Por supuesto, en cuestión de aprendizaje no puedo dejar de explicar que he adquirido una destreza envidiable en el noble arte del cambio de pañales, la captura de chupetes al vuelo y la sujeción de bebé escurridizo en bañera. Además me he dado cuenta de que eso de tener dos manos está sobrevalorado y que la mayoría de las actividades se pueden realizar solo con una, o ayudándose con la boca y/o los pies :-)

Y la otra cosa que he aprendido es que mi chico (aunque ahora es mi marido, aún no me acostumbro a escribirlo) no solo es la mejor pareja que podría desear sino que también es el mejor padre del mundo. Ya lo demostró durante el embarazo, y durante el parto y lo sigue demostrando cada día que pasa. Y cada vez que los veo juntos, riendo, jugando o simplemente la una en los brazos del otro, no puedo por menos que sentirme afortunada por tenerlos y por haber formado los tres nuestra pequeña y maravillosa familia.

jueves, 23 de junio de 2011

El primer mes y la lactancia

La pequeña de la casa ya tiene mas de un mes, que cumplió para regocijo de todos, el día del padre. Mirando hacia atrás se ha pasado volando, pero por otro lado cada uno de esos días parecían tener bastante más de 24 horas.

Desde antes de que naciera habíamos decidido que la lactancia materna era la decisión correcta, con todas las ventajas físicas y sicológicas para la niña y para mi, así que así lo comunicamos en el hospital. Y cumpliendo nuestros deseos al poquito de nacer ya estaba la niña intentando alimentarse :-)

Por supuesto, yo no tenía ni idea de como tenía que hacerlo, pero gracias a las enfermeras del hospital y a la consultora de lactancia, que me estrujaban y manoseaban el pecho como si fuera un trozo de carne :-) nos fuimos apañando. Mamaba bien, no me dolía nada, y aunque se tiraba sus buenos ratos en cada pecho, todo marchaba bien.
El estrés comenzó cuando nos dieron el alta y llegamos a casa, sin el apoyo de las enfermeras, solo madre e hija (que conste que el papá le habría dado de mamar si pudiera), pecho inexperto contra hija hambrienta. Los dos primeros problemas, la leche tardó en bajar unos 4 días, con lo que la niña se empezaba a desesperar (y no digamos la madre) y cuando por fin bajó ...... no había cacas!! Eso por supuesto nos llevó de cabeza al pediatra, que con inmensa sabiduría y un dedo lubricado “desatascó” literalmente al a niña que desde entonces hace un gasto de 8-10 pañales diarios.

En paralelo otro problema mas, el dolor!! Solo una persona me había dicho lo doloroso que podía llegar a ser dar el pecho, e ingenua de mi, yo pensé que a mi no me iba a pasar. Pero si, me pasó. Nuestra niña es lo que llaman modelo “barracuda” que se engancha y no para hasta que se ha saciado. La cosa es que cuando estaba en modo aprendizaje se enganchaba donde fuera, medio mal y de cualquier manera y yo que también estaba dando los primeros pasos en esto de la lactancia, no sabía corregirla, así que el resultado fue dolor, grietas y lo mas traumático ...... sensación de culpa al pensar que en realidad no quería darle el pecho, del dolor, cada vez que le tocaba comer. También se quedaba dormida mientras comía y había que estimularla e intentar despertarla constantemente, lo cual era muy frustrante y agotador. En fin, nada que ver con la bucólica imagen de la lactancia materna que uno tiene en la cabeza.

Aún así, firme en la decisión de amamantarla el mayor tiempo posible, buscamos alternativas y el papá se recorrió varias tiendas buscando pezoneras de silicona para poner una barrera entre la “barracuda” y mi lastimada piel. Sabía que eso podía generar rechazo a mi pecho cuando decidiera quitar las pezoneras, pero oye, mejor tener que usarlas siempre pero que la niña tomara mi leche a tener que abandonar por el dolor, no? Pues bien, tras 4 o 5 días usándolas y cuidándome el pecho con cremitas cicatrizantes, llegó el momento de volver al modo natural ....... y todo sobre ruedas.




Ahora todo va bien, la niña y yo hemos aprendido sobre la marcha y nos estamos entendiendo a la perfección. Ya no duele nada y estoy disfrutando al máximo de la lactancia, que una vez superados los problemas iniciales realmente es una experiencia fantástica de vínculo y cercanía con mi bebé. Y lo mejor de todo, es que ya me lo agradece sonriendo :-)

miércoles, 1 de junio de 2011

Hoy salgo de cuentas

Hoy salgo de cuentas, pero en realidad la pequeña Irene ya tiene 12 días de vida fuera de la barriga de mamá. Y en estos 12 días no he tenido un momento libre para poder escribir sobre la “fantástica” experiencia del parto. Hoy por fin, mientras la nena echa una cabezadita, aquí va el relato.


Tal y como venia repitiendo una y otra vez, trabajé hasta romper aguas, y el día 19 de Mayo (2:30 pm), en medio de un experimento, empecé a notar unos chorrillos incontrolables e inconfundibles. Tras correr a avisar al papá de la criatura y evaluar sin lugar a dudas que era líquido amniótico (ventajas de trabajar en un laboratorio donde se tiene acceso a cosas como papel de pH) nos fuimos a casa a recoger la bolsa del hospital y la bola de yoga y rapiditos rumbo al hospital.


Para cuando llegamos allí y nos hicieron la confirmación oficial de que había roto aguas (otro papel de pH) ya eran las 4:45 pm y estaba 3cm dilatada, igualito que en la última visita al ginecólogo. Y he de decir que ahí si terminé de romper, porque cuando me levanté de la camilla para dirigirme a la que sería mi habitación y sala de partos ...... solté como mínimo medio litro de golpe para sorpresa mía y sobre todo del papá :-)


Una vez en la habitación pasó de visita, corta, muy corta, la doctora. Me dijo lo que ya sabíamos, que una vez que se rompe aguas hay 24 horas para que nazca la niña porque con el tiempo se incrementa el riesgo de infección. Así que tras ponerme una vía para recibir líquidos (o drogas en caso de necesidad, jeje) y estar pegada al monitor durante un rato largo, recibí permiso para andar y nos fuimos de paseo .... alrededor de la estación de enfermeras.


Tras unas cuantas vueltas, aburridos, volvimos a la habitación. Es una pena, porque de no haber estado en el hospital podría haber estado caminando largo y tendido y probablemente haber empezado con contracciones por mi misma. Pero con las limitaciones de espacio del área de maternidad no fue posible y a las 9:20 pm tras varios paseos y saltitos en la bola de yoga, la enfermera nos comunicó que la médico quería empezar la inducción.


Cuando comenzamos la pitocina, comenzamos las contracciones y la enfermera me preguntaba a cada rato mi nivel de dolor de 0 a 10. Es curioso, porque ..... como sabes cual es tu 10? Al menos yo no lo sabía, y si se supone que es ese baremo el que tienes que seguir para decidir cuando pedir la epidural, pues lo llevas crudo .....como yo lo llevé. Con la pitocina las contracciones subieron de intensidad muy rápido y los niveles de dolor se fueron incrementando a la misma velocidad, así que para cuando pedí la epidural, a eso de las 11:45 pm, ya estaba en un 7.


Antes de la epidural me tenían que poner 2 bolsas de líquido intra venoso porque la anestesia baja la presión sanguínea y tenían que estar seguros de que tenía en mi cuerpo las sales minerales, los líquidos y nutrientes que fuera a necesitar. Así que para cuando terminé con las bolsas y apareció la anestesióloga yo ya estaba aullándo de dolor en un 10 ...... o un 11!! Durante todo este proceso el papá estuvo respirando conmigo, primero despacio y sosegados, luego con un poquito mas de intensidad y al final, jadeándo a coro, jeje, una gran ayuda sin duda alguna.


Pero para la epidural le mandaron salir. Así que allí me quedé yo con mi 10 de dolor y sin mi apoyo sicológico, y él fuera preocupadísimo por mi. En fin, aguanté los pinchazos de la epidural como una jabata a través de contracciones bien jodidas y en 5 o 10 minutos tras la anestesia empezé a estar en la gloria!!! Mis respetos a los médicos varios que desarrollaron esta técnica tan maravillosa.


Tan fantástica fue la epidural que tanto el papá como yo tuvimos tiempo de echar una cabezadita, breve, corta, pero suficiente para coger un poco de fuerzas para la siguiente etapa del parto ......... sacar a la niña!


A cada rato la enfermera comprobaba mi dilatación y a eso de las 5 o 5:30, de la mañana siguiente, me comunicaron que estábamos listas para empezar a entrenar los empujones, así que a eso nos dedicamos la enfermera, el papá y yo durante la siguiente media hora. Para entonces, la enfermera que había bajado el goteo de pitocina me dijo que teníamos que parar y descansar un poco, y subir la pitocina otra vez para tener contracciones mas fuertes, que son las que ayudan a empujar a los bebés fuera. Cuando empecé con esas contracciones el nivel de presión, y dolor que sentí subió bastante, pero he de decir que cuando empujaba el dolor se reducía, así que estaba bien motivada para empujar. Eso sí, tras una hora de empujar se me fueron quitando no las ganas, sino las fuerzas, así que la labor de la enfermera y sobre todo del papá aguantándome las piernas y contando conmigo durante las respiraciones y los tiempos de empujar fue lo que me mantuvo serena y concentrada para poder seguir adelante.


Unos 20 minutos antes de que naciera la niña llegó la doctora, agradecida de que Irene no hubiera querido salir a las 2:00 de la mañana, interrumpiendo sus horas de sueño (chispa mañanera de ginecóloga, debe ser). Se colocó la bata, los guantes y nos dijo, bueno, bueno, es hora de sacar este bebé. Y eso hizo! Tras unos cuantos esfuerzos mas la cabecita empezó a asomar y cuando el papá me dijo que la veía, mis esfuerzos al empujar cogieron de nuevo mas fuerza y potencia, porque después de todo, ¿que importaba ese último dolor si ya casi estábamos?


A las 7:24 am de la mañana del 19 de Mayo, y con una mano delante de la cabeza al estilo superwoman, nació Irene pesando 3 kg 250g y midiendo 46 cm. Y cuando la pusieron sobre mi pecho, mofletuda, y con los ojos abiertos y la miramos por primera vez, entre lágrimas de alegría, nos enamoramos inmediatamente de ella. Y escuchar el aullido de sus pulmones abriéndose paso al mundo exterior fue música para nuestros oídos. Desde ese instante nos dimos cuenta de que lo habíamos logrado, ya éramos padres y ahora empezaba la gran aventura de nuestra vida.





Finalmente, por sugerencia del papá voy a confesar, el título de este hilo no es totalmente correcto :-) Lo fue cuando empecé a escribirlo, pero, como un recién nacido en casa no deja precisamente mucho tiempo libre para escribir, el hilo lo he acabado al día siguiente de salir de cuentas.

jueves, 14 de abril de 2011

19 veces

Pues si, ese es el número de veces que fui al baño un día cualquiera de la semana pasada, un día que me dio por contar. Ahora échale unos cuatro minutos por vez, teniendo en cuenta que levantarse y caminar hasta el baño lleva lo suyo. Esto nos da un total de 76 minutos, ¡una hora y 16 minutos! Esto es una barbaridad. Y la cosa se pone aún peor, si tenemos en cuenta que me quedan 47 días para salir de cuentas, nos ponemos en unas 60 horas que son nada más y nada menos que dos días y medio perdidos solo en ir al baño.

Y es que no solo son las veces, lo peor de todo es la urgencia. Ahora no es un “tengo ganas de ir al baño, pero me voy a aguantar hasta que termine con lo que estoy haciendo”, no, ahora es “tengo ganas de ir al baño, ………. corre que no llegas”. Y esta sensación se incrementa cuando la niña decide que pegarle cabezazos a mi vejiga es una de las actividades mas entretenidas dentro de la barriga. Que conste que yo la entiendo, que se que además de tirar del cordón umbilical y patear no hay mucho mas que hacer, pero eso no quita que me acuerde de su madre (ups, soy yo) cada vez que cabecea duro.

Eso si, si comparamos el tamaño de la vejiga en un estado temprano del embarazo con el que tiene a las 40 semanas (en rojo en la imagen), se entiende perfectamente que no son solo los cabezazos. Es la falta total y absoluta de espacio en el cuerpo para acomodar no solamente la vejiga, sino el resto de los órganos. Con razón el embarazo se acompaña de ardores, y de gases, y de estreñimientos (afortunadamente de esto último yo aún no tengo).

En cualquier caso ………. ya va quedando poquito y estoy segura de que cuando tenga a Irene en los brazos todas estas pequeñas incomodidades del embarazo habrán merecido la pena.

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